Un paseo entre cuentos, letras, glifos, signos, alfabetos, textos, redacciones, escrituras e historias de la humanidad.
5/19/09
Recordando a Mario...

Por Carlos Iaquinandi, Redacción de SERPAL.
El escritor Mario Benedetti murió hoy en Montevideo y dejó huérfana a la literatura uruguaya y latinoamericana de uno de sus poetas y narradores más prolíficos, venerado por generaciones por su ética social y su melancólico canto a la vida.
Benedetti abordó todos los géneros literarios, en los que reflejó una mirada crítica de izquierda que le llevaría al exilio y a ser, hasta sus últimos días, un firme detractor de la política exterior de Estados Unidos.
Sus poesías fueron cantadas por autores como Joan Manuel Serrat, Daniel Viglietti, Nacha Guevara, Luis Pastor o Pedro Guerra, y sus novelas más famosas llevadas al cine, como "La tregua" (1974) o "Gracias por el fuego" (1985), a cargo del director argentino Sergio Renán.
Este exponente por antonomasia de la llamada generación uruguaya de 1945, la "generación crítica", nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, en el Departamento de Tacuarembo.
En 1928 comenzó sus estudios primarios en el Colegio Alemán de Montevideo, donde, según contaba el propio Benedetti, gustaba de escribir en verso las lecciones e incluso sorprendió a sus maestros con un primer poema en ese idioma.
Antes de dedicarse a la escritura, Benedetti hizo de taquígrafo, cajero, vendedor, librero, periodista, traductor, empleado público y comercial, oficios que supusieron un contacto con la realidad social de Uruguay que fue determinante a la hora de modelar su estilo y la esencia de su escritura.
Entre 1938 y 1941 residió en Buenos Aires y en 1945 ingresó en el semanario Marcha como redactor y publicó su primer libro, "La víspera indeleble", de poesía.
Residió en París entre 1966 y 1967, donde trabajó como traductor y locutor para la Radio y Televisión Francesa, y luego de taquígrafo y traductor para la UNESCO.
En 1968 fundó en La Habana el Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas, que dirigió hasta 1971, y encabezó el Departamento de Literatura Latinoamericana de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de Montevideo, entre 1971 y 1973.
En los setenta desarrolló una intensa actividad política, como dirigente del Movimiento 26 de Marzo, del que fue cofundador en 1971 y al que representó en el Frente Amplio, coalición izquierdista que alcanzó el poder en 2005.
Su obra
En una época trepidante, el escritor uruguayo publicó obras como "Esta mañana y otros cuentos" (1949), "Poemas de oficina" (1956), "Ida y vuelta" (1958) y "La tregua" (1960).
En 1949 Benedetti avanzó en su carrera periodística con su labor en la destacada revista literaria Número, compaginando al tiempo sus tareas de crítico con una carrera imparable como escritor.
Con el golpe militar de 1973 renunció a su cargo universitario y se exilió, primero en Argentina y después en Perú, donde fue detenido, deportado y amnistiado.
Benedetti se instaló en Cuba en 1976 y un año más tarde se trasladó a Madrid, donde permaneció hasta 1985, cuando, con el fin de la dictadura uruguaya, puso fin a doce años de exilio.
Entre las obras de esta época aparecen "Letras del continente mestizo" (1967), "Inventario 70" (1970), "El escritor latinoamericano y la revolución posible" (1974) y "Con y sin nostalgia" (1977).
Su obra teatral "Pedro y el capitán" (1979) fue representada en Madrid en 1981 y un año después aparecieron sus "Cuentos" y la novela "Primavera con una esquina rota".
En 1984 publicó "Geografías" y "El desexilio y otras conjeturas" y tres años después, tras volver a Uruguay, se convirtió en miembro del Consejo Editor de la revista de izquierdas Brecha.
De 1985 data su colaboración con Joan Manuel Serrat en el disco "El sur también existe".
A partir de entonces su producción es imparable, con títulos como "Despiste y franquezas" (1991), "La borra del café" (1993), "Andamios" (1996) y los poemarios "Mas acá del horizonte" (1997) y "La vida, ese paréntesis" (1998).
En la década siguiente aparecieron "El porvenir de mi pasado" (2003), "Memoria y esperanza, un mensaje para los jóvenes" (2004) y los poemarios "El mundo que respira" (2001), "Existir todavía" (2004) y "Vivir adrede" (2007), entre otros.
Numerosas distinciones
Benedetti recibió numerosas distinciones, entre ellas la Medalla Haydee Santamaría del 30 aniversario de la Casa de las Américas en La Habana (1989) y la Medalla Gabriela Mistral del Gobierno chileno (1996).
Además, el premio León Felipe de España a los valores cívicos (1997), el Iberoamericano José Martí y el Internacional italiano de Literatura La Cultura del Mar, ambos en 2001, año en que también fue nombrado "Ciudadano Ilustre de Montevideo".
El escritor, doctor Honoris Causa por universidades de España, Uruguay y Argentina, quedó viudo en 2006 de Luz López Alegre, con quien se había casado en 1946.
En 2007 fue condecorado con la Orden Francisco de Miranda en grado de 'generalísimo' por el Gobierno venezolano y en 2008 obtuvo el I Premio ALBA del Fondo Cultural de la Alternativa Bolivariana para las Américas en la categoría de Letras.
Se nos fu Mario...nos queda su palabra (Q.E.P.D.)
Labels:
Adiós a,
Escritores que se van,
Mario Benedetti,
Recordando a
5/17/09
Aviso

"... y lo bueno es que la vida siempre regresa a los buenos amigos"...
Amigo letrófilo, gracias por seguirnos.
Vamos a compartir contigo un deleite literario, salpicado de refrescantes lecturas y gratas memorias, que nos recordarán que el tiempo pasa, pero las cosas bellas de la vida siempre vuelven.
Letras, Signos e Historias
¡Bienvenidos!
¡Mántente en contacto, te estaremos informando!
Labels:
Avisos,
Letras,
Signos e Historias
Velada Literaria de LART en Barnes & Nobles
Nueva York, NY. El pasado viernes 15 de Mayo de 2009, Latino- American Round Table (LART) llevo a cabo una de sus tradicionales tertulias literarias, esta vez en la sede de la Librería Barnes & Nobles de Lincoln Square en Manhattan.
En el programa estuvieron Sheila Candelario, escritora puertorriqueña, quien presentó y leyó parte de su obra “Instrucciones para perderse en el desierto”, así como Gerardo Pina-Rosales, director actual de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), quien presento su libro “Escritores Españoles en los Estados Unidos”.
Sheila Candelario es Catedrática de Literatura Latinoamericana en Boricua College. Reside en Nueva York desde el año 1990. Se ha destacado como ensayista y crítica literaria en estudios culturales centroamericanos, especializándose en literatura salvadoreña. Ha publicado su libro de poemas y cuentos Instrucciones para perderse en el desierto. Esta pronto a publicar su libro de ensayo Mutilación del discurso o cómo se desentierra lo desmembrado: Literatura y violencia de El Salvador.
Gerardo Pina-Rosales nació en Andalucía España. Estudió en las también españolas localidades de Málaga, Granada y Salamanca, además de en la marroquí Tánger, donde cursó sus estudios universitarios. En 1973 -el mismo año de la fundación de la ANLE-, se trasladó a Estados Unidos, donde se licenció en Lengua y Literatura españolas. Actualmente es Profesor de las mismas disciplinas en el Colegio Lehman de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY).
De casualidad y sorpresa, por su visita en Nueva York, se integro al programa literario la escritora italiana Brigidina Gentile. Brigidina vive y trabaja en Roma. Es Licenciada en Antropología Cultural y en Literatura Hispano-Americana, colaboró con la Universidad de Roma y como traductora con organizaciones no gubernamentales. Ha publicado diversos artículos y ensayos literarios, especialmente sobre la escritura femenina y la poesía latino americana. La Antología “La otra Penélope” es su primer libro.
¡Enhorabuena a nuestros amigos de LART por la estupenda velada!
Labels:
ANLE,
LART,
Nueva York,
Velada Literaria
Letras, Signos e Historias
Escribir es un regalo de la vida, escribir es un regalo hermoso herencia del creador, un ejercicio gratificante y en ocasiones purificante. A través de la escritura el pensador razona, reflexiona, comunica, influencia, desahoga, y a la vez crea estados de ánimos.
Escribir es convertir las letras en ideas, en palabras. El buen escribir implica ordenar letras, glifos, y símbolos y con ello respetar reglas de sintáxis y ortografía, de puntuación, de prosodia, de tantos conceptos gramaticales generados a través de la historia humana.
Todos escribimos, dicen algunos, "por imposición social", dado que somos requeridos a atender la educación elemental cuando niños. Sin embargo es ese falso concepto el que hace que pocos niños desarrollen el talento innato de la danza de las letras sobre el papel. Sería hermoso que los padres de familia provocaran un acercamiento más a esta arte en los pequeños, sin importar si el niño muestra o no talento desde el inicio. Lo importante es que quien lea lo que alguien -niño o adulto escriba- lo lea con interés, curiosidad y gozo. De esta manera no sólo se promueve la escritura, sino también la lectura.
Hermoso ejercicio de expresión: la escritura. Hermoso ejercicio de pensamiento: la lectura.
Escribir: traducir ideas, acomodarlas, darles el orden y la lógica, salpicarlas de sazón, de gozo y de puros sentimientos. Hornear nuestras palabras a suficiente calor para que no se quemen y no salgan crudas; cuidarlas, moverlas atinadamente para que sean apetitosas y llamativas. Una vez servidas, que éstas despierten el apetito de leer, de seguir leyendo, de hacer que el lector se encariñe, se enamore a tal grado que lo que lee sea difícil de descontinuar. Que el lector sea atrapado por la lectura, que las letras lo hagan suyo.
Una buena escritura/lectura no sólo engancha, manipula también y logra despertar en el lector las pasiones, los sentimientos, los recuerdos, las nostalgias, las tristezas, las alegrías, los fracasos, los triunfos, las lágrimas, la sonrisa y todo cuánto este guarda en el más profundo rincón de su ser.
Escribir es elevar la mente del lector a donde él por sí sólo no puede llegar, es hacerlo descender hasta el punto de descubrir su propia verdad. Escribir es componer, imaginar, soñar, inventar, jugar, gozar, dibujar ideas, premisas, conceptos, cuentos, historias, pensamientos. Muchos de estos resultados de la escritura llegan algún día a convertirse en signos. Signos en el sentido no sólo de un icono con significado, sino de un significado viviente en la vida de quienes los experimentan en la vida real.
El que escribe escribe para varios remitentes. Algunos escribiben para si, para su desahogo. A otros les gusta escribir para los demás, para los terceros. A otros les gusta escribir para nadie, escribir y guardar los manuscritos en archivos que sólo el tiempo dirá si verán la luz un día. A otros como a mi papá, les gusta escribir para Dios.
Letras, Signos e Historias es un espacio para el goce de la escritura en todas sus formas y a la vez quiere ser un puente para que otros se interroguen, se busquen, se encuentren, se afirmen, se nieguen, se rehagan, se reinventen.
¿Te gustaría acompañarnos en el camino?
Escribir es convertir las letras en ideas, en palabras. El buen escribir implica ordenar letras, glifos, y símbolos y con ello respetar reglas de sintáxis y ortografía, de puntuación, de prosodia, de tantos conceptos gramaticales generados a través de la historia humana.
Todos escribimos, dicen algunos, "por imposición social", dado que somos requeridos a atender la educación elemental cuando niños. Sin embargo es ese falso concepto el que hace que pocos niños desarrollen el talento innato de la danza de las letras sobre el papel. Sería hermoso que los padres de familia provocaran un acercamiento más a esta arte en los pequeños, sin importar si el niño muestra o no talento desde el inicio. Lo importante es que quien lea lo que alguien -niño o adulto escriba- lo lea con interés, curiosidad y gozo. De esta manera no sólo se promueve la escritura, sino también la lectura.
Hermoso ejercicio de expresión: la escritura. Hermoso ejercicio de pensamiento: la lectura.
Escribir: traducir ideas, acomodarlas, darles el orden y la lógica, salpicarlas de sazón, de gozo y de puros sentimientos. Hornear nuestras palabras a suficiente calor para que no se quemen y no salgan crudas; cuidarlas, moverlas atinadamente para que sean apetitosas y llamativas. Una vez servidas, que éstas despierten el apetito de leer, de seguir leyendo, de hacer que el lector se encariñe, se enamore a tal grado que lo que lee sea difícil de descontinuar. Que el lector sea atrapado por la lectura, que las letras lo hagan suyo.
Una buena escritura/lectura no sólo engancha, manipula también y logra despertar en el lector las pasiones, los sentimientos, los recuerdos, las nostalgias, las tristezas, las alegrías, los fracasos, los triunfos, las lágrimas, la sonrisa y todo cuánto este guarda en el más profundo rincón de su ser.
Escribir es elevar la mente del lector a donde él por sí sólo no puede llegar, es hacerlo descender hasta el punto de descubrir su propia verdad. Escribir es componer, imaginar, soñar, inventar, jugar, gozar, dibujar ideas, premisas, conceptos, cuentos, historias, pensamientos. Muchos de estos resultados de la escritura llegan algún día a convertirse en signos. Signos en el sentido no sólo de un icono con significado, sino de un significado viviente en la vida de quienes los experimentan en la vida real.
El que escribe escribe para varios remitentes. Algunos escribiben para si, para su desahogo. A otros les gusta escribir para los demás, para los terceros. A otros les gusta escribir para nadie, escribir y guardar los manuscritos en archivos que sólo el tiempo dirá si verán la luz un día. A otros como a mi papá, les gusta escribir para Dios.
Letras, Signos e Historias es un espacio para el goce de la escritura en todas sus formas y a la vez quiere ser un puente para que otros se interroguen, se busquen, se encuentren, se afirmen, se nieguen, se rehagan, se reinventen.
¿Te gustaría acompañarnos en el camino?
Labels:
Escribir,
Leer,
Letras,
Significar,
Signos e Historias
Subscribe to:
Posts (Atom)
