5/17/09

Letras, Signos e Historias

Escribir es un regalo de la vida, escribir es un regalo hermoso herencia del creador, un ejercicio gratificante y en ocasiones purificante. A través de la escritura el pensador razona, reflexiona, comunica, influencia, desahoga, y a la vez crea estados de ánimos.

Escribir es convertir las letras en ideas, en palabras. El buen escribir implica ordenar letras, glifos, y símbolos y con ello respetar reglas de sintáxis y ortografía, de puntuación, de prosodia, de tantos conceptos gramaticales generados a través de la historia humana.

Todos escribimos, dicen algunos, "por imposición social", dado que somos requeridos a atender la educación elemental cuando niños. Sin embargo es ese falso concepto el que hace que pocos niños desarrollen el talento innato de la danza de las letras sobre el papel. Sería hermoso que los padres de familia provocaran un acercamiento más a esta arte en los pequeños, sin importar si el niño muestra o no talento desde el inicio. Lo importante es que quien lea lo que alguien -niño o adulto escriba- lo lea con interés, curiosidad y gozo. De esta manera no sólo se promueve la escritura, sino también la lectura.


Hermoso ejercicio de expresión: la escritura. Hermoso ejercicio de pensamiento: la lectura.

Escribir: traducir ideas, acomodarlas, darles el orden y la lógica, salpicarlas de sazón, de gozo y de puros sentimientos. Hornear nuestras palabras a suficiente calor para que no se quemen y no salgan crudas; cuidarlas, moverlas atinadamente para que sean apetitosas y llamativas. Una vez servidas, que éstas despierten el apetito de leer, de seguir leyendo, de hacer que el lector se encariñe, se enamore a tal grado que lo que lee sea difícil de descontinuar. Que el lector sea atrapado por la lectura, que las letras lo hagan suyo.

Una buena escritura/lectura no sólo engancha, manipula también y logra despertar en el lector las pasiones, los sentimientos, los recuerdos, las nostalgias, las tristezas, las alegrías, los fracasos, los triunfos, las lágrimas, la sonrisa y todo cuánto este guarda en el más profundo rincón de su ser. 

Escribir es elevar la mente del lector a donde él por sí sólo no puede llegar, es hacerlo descender hasta el punto de descubrir su propia verdad. Escribir es componer, imaginar, soñar, inventar, jugar, gozar, dibujar ideas, premisas, conceptos, cuentos, historias, pensamientos. Muchos de estos resultados de la escritura llegan algún día a convertirse en signos. Signos en el sentido no sólo de un icono con significado, sino de un significado viviente en la vida de quienes los experimentan en la vida real.

El que escribe escribe para varios remitentes. Algunos escribiben para si, para su desahogo. A otros les gusta escribir para los demás, para los terceros. A otros les gusta escribir para nadie, escribir y guardar los manuscritos en archivos que sólo el tiempo dirá si verán la luz un día. A otros como a mi papá, les gusta escribir para Dios.

Letras, Signos e Historias es un espacio para el goce de la escritura en todas sus formas y a la vez quiere ser un puente para que otros se interroguen, se busquen, se encuentren, se afirmen, se nieguen, se rehagan, se reinventen.

¿Te gustaría acompañarnos en el camino?


No comments:

Post a Comment